“El Parque Científico UMH permite crecer a proyectos prometedores a los que le faltan medios"
- mariacomin
- 4 dic 2020
- 8 min de lectura
Actualizado: 24 dic 2020
Pablo Sosa, cofundador de Oscillum, afirma que su empresa ha rechazado ofertas de otras aceleradoras para quedarse en Elche

Pablo Sosa creó la empresa Oscillum junto a los compañeros de la carrera de Biotecnología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) Pilar Granado y Luis Chimeno. Su proyecto sobre el tratamiento de estrías les llevó a ser uno de los más destacados de la 7ª Maratón de Creación de Start-ups UMH. Sin embargo, ahora centran su actividad en detectar el estado de descomposición de los alimentos a través de una etiqueta biodegradable.
¿Qué les llevó a plantearse la vía del emprendimiento incluso antes de terminar sus estudios universitarios? ¿Le mostraron este camino durante la carrera como una opción atractiva?
La verdad es que tuvimos la suerte de que los profesores de Biotecnología en la Universidad Miguel Hernández son muy emprendedores. Muchos tienen spin-offs y otros proyectos aparte de la investigación pura. Así que desde el primer momento nunca vimos lejano el mundo de la empresa. Además, nuestra carrera llama mucho al emprendimiento. La Biotecnología integra muchas ramas de la ciencia y eso es emprendimiento. Coger un problema y buscar una solución desde distintos puntos de vista. De hecho, nosotros siempre comentábamos distintas aplicaciones que podíamos sacar con las cosas que aprendíamos cada día en clase. Nos animaban mucho, pero lo que más animó a emprender fue la experiencia de un compañero de una edición anterior. Nos dio una charla sobre el emprendimiento y, al verlo tan real y tan cercano, nos animamos a seguir sus pasos.
¿Cuáles fueron sus primeros pasos como emprendedores y cómo conocieron los programas de emprendimiento del Parque Científico UMH?
Todo empezó porque este compañero había hecho la Maratón UMH. Entonces, nosotros decidimos probar. Primero, nos inscribimos en el Innova-Emprende y nos presentamos con seis ideas. Teníamos una lista de posibilidades impresionante porque lo que habíamos aprendido en la carrera lo teníamos muy fresco. Ellos nos ayudaron a cribar qué era lo más interesante o qué podía tener más posibilidades y nos pusieron en contacto con profesores.
Ahí fue cuando apareció el Parque. Pasamos la primera fase y, aunque no ganamos, el Parque siempre nos animó a seguir, creyeron en nosotros y nos ayudaron muchísimo. Por eso, siempre digo que estamos muy agradecidos y le debemos mucho. Aparecieron de fondo, pero nos ofrecieron justo lo que necesitábamos. Y es que, emprender en ciencia, biológica o bioquímica tiene una gran dificultad: las instalaciones. No soy como una persona que crea una app o como un ingeniero que necesita un taller. Yo necesito unas instalaciones con unos protocolos específicos y material. El Parque Científico hace una labor impresionante dando posibilidad de emprender a proyectos así, con mucho futuro, pero a los que les faltan medios para crecer.
"Lo que más nos animó a emprender fue la experiencia previa de un compañero de la carrera"
¿Cuándo empezaron a hacer uso de esas instalaciones?
Cuando pasamos la primera fase de la Maratón te daban un pequeño capital para que invirtieras en sacar un prototipo. Sin embargo, yo no puedo crear un laboratorio húmero en casa y no podemos hacer un prototipo en la cocina, por ejemplo. Así que, nos dieron durante un periodo de tiempo acceso a estas instalaciones. Era un despacho enorme y también teníamos acceso al laboratorio común con máquinas muy caras. También quiero resaltar que nos trataron y nos respetaron como una empresa más. No eres el último mono por estar empezando. Posteriormente, nos han propuesto irnos a otros parques, pero estamos encantados donde estamos y nos gusta nuestro parque.
Oscillum surgió como una iniciativa que desarrollaba productos para reducir las estrías. Sin embargo, actualmente centra su actividad en la etiqueta inteligente SmartLabel. ¿Cómo fue el proceso en el que decidieron cambiar el foco al ámbito de la seguridad alimentaria?
Cuando empiezas con el emprendimiento aprendes un concepto superinteresante que viene del baloncesto: pivotar. Cambiar radicalmente. Cuando al validar el mercado te das cuenta de que lo que tienes no funciona, tienes que cambiar. Nuestro proyecto tenía mercado y posibilidades, pero había una barrera y era que la cosmética y la farmacéutica requieren mucho dinero. La alimentaria requiere dinero, pero hay mucha innovación. Al fin y al cabo, estamos en una región e incluso en un país muy agrícola. Y nuestra idea surgió de repente, mientras convivíamos los tres miembros del equipo. Se nos ocurrió crear algo que te dijera cuándo un alimento estaba en mal estado. Entonces, hablamos con gente del Parque, empezamos a testearlo entre miembros del sector y les pareció muy interesante. Y seguimos caminando.
"Es fundamental creer en tu proyecto y tener un equipo que te apoye"
En su camino emprendedor no solo han tenido que abarcar diferentes campos de la biotecnología, sino que también se han tenido que especializar en otros ámbitos como marketing en el caso de Luis Chimeno o en viabilidad financiera en su caso. ¿Cómo ha sido esa adaptación?
Viniendo de la rama biotecnológica ha sido un cambio duro. Pero también progresivo. Y te das cuenta de que es muy bueno ser técnico en tu área, pero quiero alentar a esos equipos a formarse en otras áreas. Parece que tengas que contratar a gente de otras ramas, pero puedes formarte y llegar a ser bueno. Yo, por ejemplo, me fui hacia una línea de números o finanzas. Luis, por su parte, es un orador muy bueno, tiene gusto en el marketing, sabe hacer diseños, etc. Así que fue algo natural y fuimos creciendo orgánicamente. Y tanto Luis como yo cursamos másters para poder formarnos.
¿Los expertos del PCUMH les ayudaron a afrontar esta nueva perspectiva más empresarial?
Por parte del Parque Científico nos daban acceso a asesoramiento. Y es impresionante la cercanía que nos ofrecieron. Por ejemplo, si tenía una duda de finanzas, podía llamar a Sergio Román, que es una persona con un cargo importante dentro del Parque. Yo creo que el Parque de la UMH, a diferencia de otros, aún mantiene el concepto de ser una familia y hace muchas actividades para mantener la hermandad entre empresas. En mi caso, todavía hay empresas del parque que no conozco, pero no ha sido porque el parque no haya puesto vehículos para que nos conozcamos.
No solo han formado parte de la familia del Parque con la Maratón UMH o con Explorer. También han pasado por iniciativas como el Climate Launchpad o el foro Business Market donde coincidieron con otros proyectos innovadores ¿Se han planteado la posibilidad de crear sinergias con otros proyectos o con empresas del ecosistema del Parque?
Sí. En su momento hablábamos con una empresa que ahora mismo no continúa por la situación que ha habido del COVID y a la que echaremos muchísimo de menos que es Travelest. Ellos tenían una plataforma web que nos parecía muy interesante porque usaban geolocalización. A nosotros toda esa tecnología como Big Data nos parece relevante porque nuestra competencia en otros países la integra en sus soluciones. Para no solamente aportar una solución al consumidor y al industrial, sino también para dar un factor más logístico, optimización multimedia, etc.
Además, el Parque Científico te abre muchas posibilidades. Cada vez que piensan que nos pueden ayudar, nos llaman. Al final somos una familia donde todos podemos colaborar. Lo que pasa es que nosotros ahora mismo nos hemos metido en una aceleradora potente europea y estamos a tope. Pero las propuestas de colaboraciones continúan surgiendo y las tengo apuntadas, no me pierdo esos éxitos.

Al final los emprendedores de start-ups como Oscillum o Travelest pertenecen a una generación más concienciada con valores sociales y con su entorno. Por ejemplo, su etiqueta es biodegradable. ¿Esta nueva generación a la que pertenecen ya lleva en su ADN dedicar esfuerzos para beneficiar al medioambiente?
Yo creo que sí. En nuestro caso, cuando creamos la empresa tuvimos que seleccionar los valores que nos definen. En teoría, esta tarea suele generar muchas discusiones, pero nosotros sabíamos perfectamente lo que queríamos y lo que no queríamos ser. Con las cosas claras y sin discusiones. En estos valores, la palabra "sostenibilidad", la palabra "innovación" o "empresa de personas" surgieron durante todo el proceso. Sabemos que SmartLabel era mucho más sencillo de hacer si era no biodegradable porque ayudar al medioambiente no es fácil. Pero así lo que haces es evitar el malgasto de alimentos contribuyendo al uso de plásticos de un solo uso. Esto era inconcebible y ni nos lo planteamos. A nuestra generación nos han educado para saber que es una prioridad, que solo tenemos un mundo y que hay que intentar aportar nuestro granito de arena.
Para desarrollar la etiqueta SmartLabel dependen de financiación. ¿Pertenecer a un parque científico supone un sello de calidad ante inversores?
Yo siempre digo que estoy en el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández cuando tengo encuentros con inversores o partners. El lugar en el que estás dice mucho y el PCUMH es una institución que de primeras entra bien por los oídos. No es lo mismo decir eso a que digas que estás en tu casa. Tanto esta diferenciación como otros sellos, los veo muy importantes.
"Para nosotros era inconcebible evitar el malgasto de alimentos contribuyendo al uso de plásticos de un solo uso"
¿Se han planteado participar en iniciativas como Cindes Inversión que impulsa también el Parque Científico UMH junto con otras entidades?
Sí. Contactaron con nosotros tanto para la primera convocatoria como para la segunda.Sin embargo, nuestro proyecto ha crecido de una forma orgánica, pero también extraña. Normalmente en el camino emprendedor hay una etapa de Business Angels, en la que alguien entra con un pequeño capital. Pero nosotros pasamos de la nada a necesitar mucho dinero. Fue un salto vertiginoso porque pasamos ya a necesitar una ronda tipo semilla que estamos preparando ahora. Por eso ahora tenemos tanto trabajo, porque no pasamos por esa etapa intermedia. Y gracias al Parque y a la cantidad de ayudas que hay al emprendimiento nacional y europeo hemos conseguido desarrollar un producto muy costoso tanto por infraestructuras como por materiales. Y lo hemos conseguido levantar nosotros con capitales que nos han ido entrando. Hemos llegado a recaudar casi 75 mil euros en financiación sin equity, sin necesidad de entregar nada de la empresa. Es un gran logro y estamos muy contentos por lo que hemos logrado.
Ha comentado que les llegaron ofertas de otras aceleradoras. ¿Estar asentados en Elche supone algún impedimento para abrir las fronteras de su empresa? Sobre todo porque su objetivo también es comercializar el producto a nivel internacional.
Este tema nos lo hemos planteado y creemos que es una cuestión de equilibrio. Elche tiene cosas muy buenas como estar en una región bien comunicada por coche y eso nos ayuda mucho en la parte logística. Es una ciudad industrial por excelencia y tenemos una universidad joven, que también ayuda mucho. Pero sí que es verdad que estar en Elche en lugar de en capitales más grandes tiene sus inconvenientes. Sobre todo por el tema del transporte. Nosotros, al ser medioambientalmente sostenibles, hemos tenido muchos problemas de transporte público. Elche tiene ciertos inconvenientes para conseguir un transporte público adecuado en comparación con Valencia, por ejemplo, donde te mueves más fácil que aquí. Esas son pequeñas cosas que nos han permitido hacer balance y nos merece más la pena quedarnos. Aparte, Elche fue quien nos vio crecer. Entonces, nuestra intención es seguir en Elche. Otra cosa es que podamos. Porque el Parque está creciendo demasiado y los espacios en sus instalaciones vuelan. Así que, mientras podamos, nos queremos quedar con ellos.
La edad media de las start-ups en España está cerca de los dos años. Oscillum ya supera esa cifra. ¿Cuáles son las perspectivas de futuro de la empresa?
Ha sido duro. Es fundamental creer en tu proyecto y tener un equipo que te apoye. Conocemos muchos casos de emprendedores que rompen su relación. Nosotros llevamos cuatro años viviendo juntos, trabajando juntos y siendo amigos. E incluso pasando el confinamiento juntos. Pero Oscillum sigue para adelante. Por mi experiencia, lo importante para que una empresa sobreviva es adaptarse. Primero empezamos con un proyecto sobre estrías y ahora estamos con comida. Empezamos con una idea sobre SmartLabel y ahora estamos hablando de hacer diferentes productos de esta etiqueta: SmartLabel para detectar el anisakis, SmartLabel para frutas y verduras, etc. No somos estancos, sino que nos adaptamos. Al final una cosa positiva que tiene ser una start-up, porque dinero no es lo que tiene, es que eres lo suficientemente pequeño para adaptarte rápido a cómo cambia el ambiente. Por ejemplo, cuando nos vimos atrapados en el confinamiento y sin poder ir al laboratorio, se nos ocurrieron otras formas de trabajar. Diseñábamos otro prototipo mental y ya lo iríamos aplicando cuando pudiésemos. Ese ha sido nuestro éxito. Pero siempre nos fijamos plazos de año a año. Los miembros del equipo hemos decidido tener una reunión importante anual para decidir si seguimos o no con el proyecto. Y este año ha salido que sí, así que seguiremos avanzando.




Comentarios