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"El Parque Científico es el brazo armado de la UMH para desarrollar el tejido empresarial"

  • mariacomin
  • 3 dic 2020
  • 12 min de lectura

Actualizado: 20 dic 2020

Fernando Borrás, exvicerrector de la UMH y patrono del Parque Científico UMH, reconoce el compromiso que tiene la universidad de generar trabajo y riqueza para su comunidad


Fernando Borrás es Doctor en Matemáticas, Estadística e Investigación Operativa y realiza labores de docencia e investigación en la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. En 2001 fue nombrado Vicerrector de estudiantes y Extensión Universitaria en la universidad ilicitana y posteriormente lideró los vicerrectorados de Investigación en innovación y el de Planificación hasta 2019. Actualmente mantiene su relación con el Parque Científico UMH (PCUMH) como miembro del patronato de la fundación que gestiona esta institución.


El Parque Científico UMH cosecha más de una década de trabajo desde que se creó con el objetivo de impulsar la creación de empresas innovadoras, así como de fomentar la transferencia de conocimiento entre la Universidad y el mundo empresarial. ¿Qué balance haría de estos años de trayectoria?

La trayectoria puede ser calificada de brillante. Todo lo que se ha ido sembrando a lo largo de este tiempo empieza a dar sus frutos, a transformarse en una realidad. Pero, a diferencia de lo que algunos podrían pensar, no tiene un crecimiento lineal sino que crece de forma exponencial. Se va haciendo muchísimo más grande. Esto ocurre porque las empresas que alberga no tienen crecimientos lineales. Estas iniciativas, al ser innovadoras, tienen crecimientos muy grandes y muy potentes.

Por tanto, echo la mirada atrás y, si comparo un parque científico vacío y sin personas con un parque casi rebosante y con una actividad frenética, pues considero que toda esa evolución es brillante. E incluso, que todavía estamos en el principio del proceso y va a dar muchísimas más alegrías.



En diversas ocasiones ha destacado que la universidad está en deuda con los ciudadanos. ¿La creación de un parque científico es una vía para recompensar a la sociedad?

No solo es una deuda sino una obligación. En estos momentos, aproximadamente el 20% del coste de la universidad se cubre por las matrículas de los alumnos y alumnas, y la Conselleria vía impuestos abona el 80% del resto del coste de la universidad. Y, tanto la Conselleria como los propios padres, que son los que suelen pagar las matrículas, lo que quieren es que sus hijos se coloquen. Si están haciendo un esfuerzo de aprender, generar conocimiento y de tener cada vez más capacidades, no puede ser que después ellos estén contratados por debajo de su cualificación. Por ello, la universidad tiene esa deuda de generar tejido de empresas de alto valor añadido que incorporen a ese personal muy cualificado. Si no lo hacemos así, desterramos el talento a otras áreas que sí que apuestan por concentrarlo y generar polos de innovación. Entonces, el parque es el brazo armado de la universidad para desarrollar el tejido. Si la universidad dentro de 20 años tiene una industria aeroespacial o de biotecnología será porque los trabajadores del Parque Científico UMH han ayudado a enraizar esas empresas en el territorio y con ello mucho talento que podría haberse ido. Por tanto, debe ser una tarea más de la universidad. Que el alumnado que formamos consiga esos empleos de alta cualificación. Y no se puede entender una universidad en el siglo XXI si no encajamos esa pieza del parque generador de tejido productivo de alto impacto.


"Parque Científico UMH han ayudado a enraizar esas empresas en el territorio y con ello mucho talento"

Desde el año 2003 ha sido vicerrector de Estudiantes, de Investigación e Innovación o de Planificación. ¿Qué relación ha tenido desde estos vicerrectorados con el Parque Científico?

Mi relación con el Parque se fortaleció cuando tomé posesión del Vicerrectorado de Investigación. En 2011 estaban recién inaugurados los edificios del PCUMH, pero coincidió con un gran cataclismo en el mundo por la crisis financiera y era muy difícil arrancar un parque científico en esas condiciones. Repensamos, tanto yo como desde la dirección de la Fundación UMH, con Tonia Salinas, cuál era el papel que tenía que tener esa entidad, y apostamos por un parque científico de pequeñas start-ups. Que fuésemos una gran incubadora y que amamantase a esos bebés durante un tiempo para que cuando crecieran funcionaran. Del año 2011 al 2019 esa relación fue muy estrecha y fueron ocho años frenéticos. Primero como vicerrector de Investigación e Innovación y después como vicerrector de Planificación. En este último caso porque era el responsable dentro de la universidad de la relación entre la universidad y su Parque Científico. En estos momentos sigo vinculado como patrón de la Fundación UMH. No estoy en la primera línea como antes, pero sí que estoy dentro del patronato apoyando las iniciativas que proponen desde la Fundación para trabajar en el Parque.



¿Cuáles han sido los principales retos que ha encontrado durante estos años a la hora de impulsar y consolidar el Parque Científico UMH?

Al principio supuso una gran barrera el desconocimiento de la gente sobre lo que es un parque científico y que no tenían conciencia de que era una necesidad. Normalmente, los padres lo que esperan de la universidad es que le den clase a su hijo. Pero no son conscientes de que la universidad también debe dedicarse a generar tejido y empresas para que después esos estudiantes consigan empleos cualificados. Por otro lado, en la universidad ha ayudado mucho a entender el papel del Parque el hecho de que en estos 10 años haya impulsado más de 130 start-ups, haya generado empleo cualificado y haya enraizado a mucha gente en el territorio, sobre todo en la zona de Elche. Fue algo poco reconocido al principio y prácticamente los primeros ocho años no tuvimos apoyo institucional de la Conselleria. En estos momentos la Conselleria ya ha visto que realmente era el camino correcto y ha empezado a poner algunas ayudas para el desarrollo de actividades. Ahora también empezamos a ver el fruto de esos años de trabajo silencioso. Por ejemplo, hemos pasado de una trayectoria de salir a buscar e intentar que nos conocieran, a que ahora vengan a buscarnos. El camino ha sido duro, se ha hecho camino al andar, pero el gran obstáculo ha sido el desconocimiento e intentar inculcar que una universidad sin parque científico no es una universidad.


"Una universidad del siglo XXI debe encajar la pieza del parque generador de tejido productivo"

Incluso la propia universidad demuestra que se está apoyando al Parque Científico creando un Vicerrectorado de Transferencia e Intercambio de conocimiento.

Este vicerrectorado, liderado por la profesora Mª José López Sánchez, es una apuesta decidida por parte de la universidad de potenciar el intercambio de conocimiento y su relación con las empresas. Sin embargo, todo lo que hagamos en ese ámbito es poco porque tenemos mucha responsabilidad. Al final, lo más importante son nuestros estudiantes y la deuda que contraemos con las familias. No podemos engañarles diciendo que se haga un esfuerzo económico y el estudiante haga un esfuerzo de trabajo y finalmente consiga ese grado, ese máster e incluso ese doctorado, pero que después no tenga oportunidades acordes a su cualificación. Ese yo creo que es el último fin y, por tanto, la universidad hace muy bien cuanto más genere en esa línea, ayude al Parque y potencie esa relación con las empresas.



En una entrevista resaltaba el valor de que en la UMH los profesores investigan, generan nuevo conocimiento y luego lo transmiten al alumnado. Que en otras universidades no es así porque no hacen la labor de investigación. Desde los programas del Parque Científico UMH han surgido diferentes spin-offs promovidas por el profesorado de la universidad. ¿Tener profesores que investigan y que emprenden es un valor diferenciador?

Si conseguimos que todos nuestros profesores sean emprendedores, estaremos inculcando un conocimiento a nuestros estudiantes que será diferenciador frente a otros donde los profesores simplemente se preparan clases. Si das clase, investigas, generas conocimiento y lo intentas transferir o valorizar, estás haciendo todo el proceso. Además, si tenemos profesores que han recorrido ese camino del emprendimiento, pueden ayudar mejor a nuestros estudiantes a que generen nuevas empresas. Y, cuantas más semillas plantemos, más árboles crecerán y más frutos tendremos. Pero hay que tener en cuenta que esas semillas tienen que ser regadas y ayudadas por personas y, aunque los profesionales son de una altísima calidad, su capacidad es limitada y no pueden atender a todos. Como ayuda, podría unirse un grupo de profesores que, en sus asignaturas y en Trabajos de Final de Grado y de Máster, potencien que los estudiantes emprendan, generen y resuelvan problemas. De esta forma, estaremos encontrando el círculo de crecimiento virtuoso que tienen otras grandes universidades.

Por tanto, la contestación es que sí somos diferentes, y sí, generamos un valor diferencial a nuestros estudiantes que no tienen otras universidades. En España, en muchas universidades privadas no están apostando por la investigación. Intentan hacer la apuesta por la docencia, pero la gran potencialidad del modelo y de las universidades norteamericanas no viene de su docencia, sino que viene de su investigación y que impacta en su docencia. Ese es el modelo a seguir. Y conviene que las familias sean conscientes de que la investigación se hace en la universidad pública y no en la privada.



Fotografía: Parque Científico UMH

¿En la UMH se fomenta que su comunidad universitaria vea el emprendimiento como una salida profesional atractiva?

Yo creo que llevamos una buena trayectoria y ahí están los números. Nos comprometimos a ayudar a generar diez empresas al año y se está cumpliendo. Esto se traduce en que llevamos más de 100 empresas creadas en este periodo, de las cuales en estos momentos solo han fallecido o han quebrado aproximadamente un 25%. Y los programas de emprendimiento del Parque Científico UMH están ayudando. En una situación idílica también nos gustaría que todo el estudiantado tuviera la experiencia de una práctica en empresa. Que supieran lo que es trabajar por cuenta de otro y también tener la oportunidad de apostar por el emprendimiento y por el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, no tenemos suficientes manos en el Parque para abordarlo en estos momentos. Así que, ahora estamos con proyectos más maduros. Por ejemplo, tenemos programas como el de Trabajos de Fin de Grado Multidisciplinares e intentamos que se generen semillas que puedan llevar a nuevas empresas innovadoras. En definitiva, hemos comenzado a cumplir este objetivo, pero tenemos un compromiso con cada estudiante para formarlos y que encuentren trabajo de esa cualificación, así que todavía queda mucho por hacer.


Una de las primeras barreras que nos encontramos es que había un gran desconocimiento en la sociedad sobre lo que era un parque científico y no tenían conciencia de que era una necesidad

Uno de los proyectos en los que está participando la universidad y el PCUMH es el de Elche Campus Tecnológico. ¿Con qué objetivo se estableció la colaboración con el Ayuntamiento de Elche y PIMESA?

Los objetivos eran muy claros. Dentro de la universidad, no podemos trabajar con grandes empresas porque necesitan mucho espacio y no podríamos ofrecérselo dentro de la universidad. Entonces, nos centramos en ayudar a empresas pequeñas que están desarrollándose y creamos un espacio dentro del campus para la incubación de esas iniciativas durante sus primeros años de vida. Una vez la compañía crece, como en el caso de PLD Space, con una plantilla de 40 o 50 trabajadores, necesita unas instalaciones más grandes. Los árboles que empiezan a florecer o tienen un tallo potente, pondrán sus raíces dentro de Elche Campus Tecnológico. Y la idea es que nosotros acompañemos a esas empresas tanto dentro de la universidad como cuando están instaladas en Elche Campus Tecnológico. Que sigamos ayudándoles para generar un gran árbol, que dé frutos y que ese fruto suponga un rendimiento en la ciudad que mantiene la Universidad. Es una forma de devolverle a la sociedad todo el esfuerzo que hizo por tener a la Universidad Miguel Hernández de Elche en la ciudad.



La UMH es una universidad multicampus y esta visión también se traslada a su parque científico. ¿Los ayuntamientos están comprometidos para que el Parque Científico pueda desarrollar también su actividad en las distintas localidades?

Al ver la experiencia de Elche, no solo es que quieran, sino que están llamando a gritos. Ya hay proyectos bastante serios. Por ejemplo, está la Nau de la Salut en Sant Joan d’Alacant. Va a ser un parque científico de 3.000 metros cuadrados solo para empresas del ámbito de la salud. Ya hemos hablado con el ayuntamiento de la localidad y están trabajando en ello para que no nos ocurra lo mismo que en Elche. El problema en la ciudad ilicitana es que el Parque se ha desarrollado tanto que ahora no tenemos sitio donde llevar a las empresas que han crecido. La solución está en el Parque Tecnológico, pero todavía se está construyendo y se están perdiendo oportunidades. Lo que le hemos trasladado al alcalde de Sant Joan d’Alacant es que busque dónde va a posicionar ese parque de salud porque el semillero, dentro de 10 años, podría tener el mismo problema en Elche.

Por otro lado, tenemos un proyecto con el alcalde de Altea para que en los bajos del Palau de esta localidad se cree una zona para generar empresas centradas en actividades culturales y artísticas. Por último, en Orihuela tanto la alcaldía como la confederación empresarial están apostando por el tema agrario. En esta sede se impulsarán temas como inteligencia artificial aplicada a la agricultura, agricultura 4.0, sensorización, etc.

En definitiva, los ayuntamientos están apoyándonos. La gente ve lo que ha ocurrido en los 10 años de trayectoria de Elche y quiere que eso también pase en cada uno de los municipios. Y además de apoyar, están planificando los espacios para que el problema que ha ralentizado la expansión en Elche no ocurra ni en Sant Joan d’Alacant, ni en Orihuela ni en Altea.


"El Parque de la UMH es una experiencia de éxito y se está convirtiendo en un modelo para que otros también puedan conseguir su éxito"

Otra de las líneas que quiere desarrollar la UMH es la de internacionalizar la universidad, pero no solo a nivel estudiantil, también buscan poner en común conocimientos e investigaciones. Por ejemplo, representantes de diversas universidades internacionales se han interesado por conocer este ecosistema del Parque Científico UMH. ¿La labor del Parque se valora positivamente desde instituciones de otros países?

Se valora fundamentalmente porque es el brazo de la universidad para generar tejido productivo, afianzar y enraizar el talento en la zona. Además, nuestra experiencia ha sido muy exitosa ya que en 10 años hemos avanzado bastante y ya se ven frutos. Esto es porque sabíamos lo que queríamos y cómo había que hacerlo. Hay otros sitios que a lo mejor con más tiempo no han conseguido ese desarrollo. Así que la gente quiere venir a aprender de nuestra experiencia, que les enseñemos cómo se ha hecho, conocer los entresijos y ver cuáles son las líneas maestras que han permitido este crecimiento y este despegue. Y no solo universidades internacionales, también nos visitan otras más cercanas. El Parque Científico UMH es una experiencia de éxito, cada día se hace más grande, genera valor en el entorno y se está convirtiendo en un faro que va a ayudar a que otros también lo puedan conseguir.



Durante la crisis anterior vimos cómo países como Alemania incrementaron su inversión en I+D mientras en España se reducía. ¿Teme que se vuelva a reducir las ayudas a la I+D+i y que perjudique la labor de intercambio de conocimiento que están haciendo la universidad y el Parque?

Ahora hay una campaña en LaSexta que lucha por conseguir una inversión del 2% del PIB en ciencia, mientras que Alemania está invirtiendo el 2,6%. Es decir, estamos luchando por el 2%, que es la media de la OCDE. Nosotros estamos ahora en un 1,2% y antes de la crisis estábamos en 1,4%. Además, usan un truco. Decir que ponen 1.000, pero después se ejecutan solo 600 o 700 porque sacan tarde el dinero y no hay tiempo para ejecutarlo. Este problema queda patente en momentos como el actual. En una gran crisis sanitaria, resulta que estamos esperando a que alguien saque la vacuna en lugar de ser nosotros los que estemos en la delantera de las investigaciones.

Además, falta más divulgación de lo que supone invertir en ciencia. Las universidades de momento solo se han visto como esa institución que forma a nuestros hijos para ser abogados, para ser ingenieros, etc. Pero no se ha visto a la universidad como un motor para la generación de ese tejido industrial. En otros países, a la universidad se le reconoce esa labor y, por tanto, nadie discute esa inversión. Aquí sí que lo discuten porque creen que se malgasta. Por tanto, yo creo que el Parque también ayudará a generar y apreciar ese valor.

Pero la decisión la tienen los políticos, que den un golpe de timón en el presupuesto y que decidan invertir en unas cosas y no en otras. En la crisis anterior Merkel incrementó la inversión y nosotros lo contrario. Dos maneras de afrontar un proceso. Ellos salen reforzados y nosotros seguimos en una crisis brutal. No hay ningún país rico que no invierta en ciencia. Así que es cuestión de elegir. Si queremos ser ricos, hay que invertir en ciencia. Si no queremos ser ricos, no invirtamos en ciencia.



Otra de las actividades que creó la UMH y que desarrolla el Parque Científico es Escola de Frikis. Esta iniciativa busca fomentar las disciplinas STEM entre los niños y que cada vez haya más mujeres interesadas en profesiones del sector TIC. ¿Esta es otra forma que tiene la universidad para compensar a la sociedad su inversión en esta entidad pública?

Efectivamente, pero más que una devolución, vuelve a ser una obligación. En estos momentos hay países que han puesto como asignatura obligatoria en Primaria la programación. Por ejemplo, Japón en 2019 y Reino Unido en 2015. Hay estudiantes británicos que en estos 5 años han acabado primaria y que ya saben programar algunas cosas con solo 12 años. Aquí hay gente que acaba con 22 años un grado y que no sabe programar. Con Escola de Frikis teníamos el objetivo de no dejar atrás a estos niños de nuestro entorno. Los padres están empeñados en que aprendan inglés para hablar el lenguaje de todo el mundo. Pero va a haber un lenguaje más importante: el lenguaje de las máquinas. Y así es como vamos a ayudar a los niños. Enseñándoles a programar y a hablar con las máquinas.

La segunda gran esencia de Escola de Frikis es la incorporación de la mujer al sector TIC. En españa esa incorporación no llega al 15% y eso significa perder gran parte del talento de las mujeres en el sector. En el programa Escola de Frikis ya consiguieron que hubiese más del 40% de niñas inscritas. Eso quiere decir que, con los mecanismos adecuados, esas tendencias se pueden revertir. Escola de Frikis es uno de los ejemplos que se pueden implantar hasta que los gobernantes decidan que copiemos a Japón, a Reino Unido o a China. Que copiemos a los listos. No hace falta inventar nada nuevo. Solo copiar aquellas cosas que están haciendo bien otros países.




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